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jueves, 18 de febrero de 2016

ENGLISH WEEK

   Hola soy Ilia, igual me estoy viciando un poco a lo de escribir entradas, bueno ese no es el tema. Lo que os voy a contar hoy es...
La English Week.

  Este año voy a la English Week, exactamente en 4 días. Y estoy muy nerviosa... Pero me lo voy a pasar muy bien, o eso espero :S. Y sobre lo que os voy a hablar es...
¿QUE LLEVAR A UN CAMPAMENTO (en invierno)?

Yo  no estoy muy segura pero... Lo que yo creo... Empezamos!!!:
-Ropa Cómoda: ¿Para que vas a ir toda pijilla? Vais a hacer muchas actividades y se te va a estropear todo. ¿Y a quien le gusta que la ropa bonita estropeada?
-Ropa de abrigo que proteja del frío y del agua: Mojarte mientras tienes frío no es el mejor plan, pero si te parece buena idea, cuidado con los resfriados.
-Zapatillas de deporte, botas de agua y paraguas: Estar cómoda y no mojarte, ¿Porque no mezclan estos dos calzados? Seria buen plan. Y el paraguas, un techo que se mueve..
-Para el aseo personal:
   ·Toallas: Para secarte y no coger un catarro.
   ·Cepillo de dientes: ¡¡¡CUIDADO!!! Que no este usado.
   ·Pasta de dientes: Puedes usar cualquiera, depende el gusto.
   ·Gel y champú: : Te recomiendo que no te lleves un gel del tamaño de un gigante.
   ·Chancletas para la ducha: Las mismas que para la piscina.
   ·etc.
-Las mudas necesarias: No comento nada.
-Una bolsa para la ropa sucia: Si no la llevas ¿Donde dejas estas cosas?
-Para la piscina (solo si vais): 
   ·Traje de baño: Te recomiendo de cuerpo entero.
   ·Toalla: Como antés.
   ·Gorro: Cuidado si te hace daño en el pelo no es el mejor gorro.
   ·Chancletas: Las mismas que para la ducha.
   ·:Gafas: Solo si quieres.
-Mochila pequeña para excursiones: Sino donde vas a llevar esas cosas pequeñas.
-Linterna: A las noches sino ¿Como hablas con tus amigos? 
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sábado, 3 de mayo de 2014

ESCAPADA A UN CARROMATO ZÍNGARO (UNA EXPERIENCIA DE MIEDO....)


Reconozco que soy curiosa por naturaleza. Me gusta probar las cosas nuevas y esta, desde luego, era una cosa muy nueva. Hace unas semanas leí que en Zuhaitz Etxeak http://biscaia.cabanesalsarbres.com/es habían construido unos carromatos zíngaros y que se podían reservar. Además, proponían un pack con spa ecológico. Lo reservé sin dudarlo ni un momento.

Me pareció una idea maravillosa y super romántica.

Hasta que se lo conté a Ion. A él también le pareció una idea original, pero no del mismo tipo de “original” que a mí. Realmente su frase fue: “Qué daño están haciendo los bonos de descuentos de internet a las parejas…”. Me propuse traerle a casa, después de la escapada diciendo que había sido una idea maravillosa, digna de una guía de viajes gourmet y que estaba deseando repetir. Lo cierto es que no lo conseguí (y confieso que, si me llega a proponer que repitiéramos seguramente hubiera tenido que inventarme una pulmonía o unas fiebres tifoideas que me impidieran pasar en aquel sitio un solo día más).


El caso es que ayer, viernes, dejamos a los niños con su abuela en cuanto Ion salió de trabajar. 

Comimos en http://www.korostondo.com/ una casa de comidas de Otxandio. Un menú impresionante: 40 primeros, 40 segundos y alrededor de 20 postres a 9`50 € si lo acompañas eskillarapeko, 11 € con tinto crianza y 13 € con reserva. Pedimos reserva y nos dijeron que el vino crianza estaba saliendo mejor. AL final, comimos ensalada de colas de cigala, alubias rojas, bacalao a la vizcaina, cochinillo a la brasa, cuajada y tarta de naranja con un tinto maravillosamente rico. Con café todo por 24 €.

Y de ahí nos fuimos a los carromatos zíngaros....


El sitio es inolvidable. Aunque eso, que a priori siempre me ha sonado bien, en este caso no es bueno. Yo soy feliz en casi cualquier sitio del mundo, me gusta probar sitios, experiencias, viajes, comidas, vinos, situaciones, manualidades, experiencias, chistes y demás. Pero Zuhaitz Etxeak no dá opción. El terreno está sin asfaltar. Rústico, dirán algunos. No. Sencillamente, no les ha dado tiempo ni de hacer un mínimo camino antes de abrir y, claro, aquello es Vizcaya, no el caribe, así que cuando llueve el barrizal que se forma resulta impresionante.

Eso sería un inconveniente sin mayores problemas a no ser porque el baño está “a tomar por culo” del carromato. Nos reímos bastante, la verdad, pero a las 12 de la noche ir a hacer un pis saltando los charcos, corriendo entre el barro, y llegar y encontrarte un lavabo con moho por debajo y que el baño-ducha no tiene techo porque lo utilizan para almacenar ruedas de tractor y tela aislante… pues te hace recordar todas las películas sobre “Viernes 13” que has visto en tu vida.

Están empezando, así que los detalles son constantes: Ion pidió para cenar confit de pato y le trajeron bacalao, yo había pedido de postre coulant de chocolate y me trajeron gosua, que estaba bien. Bastante rica. Pero no era lo que yo había pedido. Para desayunar nos dijeron que los que íbamos "con bonos de venta masiva" podían pedir de todo excepto zumo de naranja. "Solo melocotón o piña" recalcó varias veces la chica que nos atendió. Nos pareció un poco absurdo y le preguntamos si teníamos que pagar un suplemento. Como si fueran una tabla excel nos dijeron que "eso no era posible". Al final, en la cesta que nos trajeron venían dos zumos de naranja; no sabemos si se habían confundido o es que habían cambiado de idea. 

Y el spa.... Lo del spa era innenarrable. Spa Ecológico, decía el cartel. Pack románico, decía el bono que compramos. La realidad era que tenían una tinaja de madera sin tratar que calentaban con madera y, por eso de que hacía viento, había una humareda como de hoguera de san juan que no te dejaba ni siquiera ver el agua (turbia), lo cual en el fondo era un consuelo. Después de meter un pie (solo uno) decidí no hacer uso de este servicio.... Me daba como grimica. 


El carromato por dentro era bonito. Impracticable. Sin baño. Sin armario. Co un colchón tan duro que apostaría lo que fuera a que debajo tenían un tablón. Salimos corriendo de allí, a las 9 de la mañana. Deseando llegar a casa para poder ducharnos. Tardamos tanto solo porque yo convencí a Ion de que huír en medio de la noche quedaba un poco feo (La madre y la hija del carromato de al lado lo hicieron. Lo juro). 

Eso sí, Ion y yo lloramos varias veces de la risa y las fotos han salido muy bonitas. Así que lo único que puedo hacer, en conclusión es cantar....

martes, 22 de abril de 2014

DESDE SANTURCE A BILBAO VENGO POR TODA LA ORILLA

(Bueno, en realidad, desde Portugalete, pero esta es “una licencia poética”…)

Mi madre nació en Portugalete, y aunque se marchó de allí cuando acababa de cumplir los 4 años, le gusta que vayamos de vez en cuando. Estos días que todos necesitamos una inyección de optimismo (y ella aún más) hemos pensado hacer una miniescapada (solamente 2 días) a la tierra que la vio nacer.



Mis hijos están acostumbrados a viajar y no suelen dar guerra porque les gusta incluso hacer viajes bastante largos pero en la hora y media que nos ha costado ir desde casa hasta Portu, Ilia se ha mareado, hemos tenido que parar en una gasolinera (que olía a pescao y a muerto, según Irai) porque él se moría de ganas de hacer pis y, finalmente, nos ha parado la guardia civil para preguntarnos si Iruña llevaba puesto  el cinturón de seguridad… 4 de cada 10 navarros han viajado en estas vacaciones y seguro que ninguno ha tenido que hacer tantas paradas como nosotros.

Llegamos a Portugalete a las 11 y 30 y, como siempre que organizas este tipo de cosas con la familia, llovía como si una ciclogénesis explosiva se hubiera unido a la excursión. A mi madre no le ha parecido razón suficiente como para anular su idea de montarse en el bote que une Portugalete y Las Arenas (donde yo veo nauseas y pies mojados, ella ve aventura marinera). Así que, menos Ion y yo que hemos ido en la barquilla del puente colgante, los demás han navegado la ría armados con los paraguas. Queríamos volver paseando por encima del Puente, pero si hasta los días de verano hace viento allí arriba…

No me ha costado demasiado convencerles: con gritar que el último moco verde y se queda sin rabas en el restaurante del Hotel Puente Colgante, me han seguido todos… Tengo que reconocer que les gustan porque son crujientes, perfectas, de las que ya no se hacen… 



El Polvorilla estaba cerrado, así que nos hemos quedado sin comer caracolillos (de pequeña mi madre me los compraba en un cono de papel, como si fueran pipas, o churros). Y hemos cerrado aperitivo en el bar de “Mary, la churrera” que ya no es lo que era. De ahí, a comer al restaurante Nautico, que aunque está en las piscinas, tiene buena comida y unas vistas de la ria, el espigón y el puente verdaderamente inmejorables. Ilia nos ha estado tocando el piano durante la comida y después de un verdejo ecológico para quitarse el sombrero, por fin ha salido el sol.

El otro día y medio lo hemos pasado en Bilbao. Es una ciudad que ha cambiado mucho en los últimos años. Cuando yo era pequeña siempre se hablaba de ella como de una ciudad fea, gris, industrial. La llegada del Guggenheim supuso un revulsivo y hoy en día es una ciudad moderna, bonita y con mucha luz. La zona recuperada a la Ría a mí me recuerda bastante a Barcelona, cosmopolita, verde, fresca, natural…

Me gusta especialmente el Parque de Doña Casilda, pasear alrededor del Guggenheim, los pintxos en cualquier bar, tomar algo en una terraza mientras toca una banda de jazz y visitar el Museo de Bellas Artes, aunque sea aterrorizada con la posibilidad de que Irai haga de un Goya tres o cuatro Zuloagas. Tienen unas audioguías que se llaman ContARTE que les explican a los niños algunos de los cuadros en forma de cuento. La única manera de tenerles calmados durante la visita. Un punto a su favor, indudablemente.



Para terminar ejerciendo de guiris, por supuesto, un menú en el Café Iruña y una vuelta en el tranvía. Dos tópicos, sí; pero entretenidos. Y con niños eso es lo único importante.