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miércoles, 6 de agosto de 2014

MI MADRE: LA TURISTA ACCIDENTAL

Cuando mi madre era joven se viajaba poco. O mucho, porque yo recuerdo que todos los fines de semana salíamos, que si a Fuenterrabía, a San Sebastián, a merendar cuajada a las ventas de la Ulzama, al mediterraneo 15 días en julio, en cuanto se acababan los sanfermines (que eran sagrados), a Portugalete algunos días de agosto y escapadas a Castrourdiales. No paraban, pero nunca iban muy lejos. Para que os hagáis a la idea, mi madre se fue de viaje de novios a Torremolinos y mi tía, que era la sofisticada de la familia, fue en el suyo en tren a París.



El caso es que ellas dos han empezado a hacer viajes largos hace relativamente pocos años. Les encanta hacerlo pero siempre siempre aderezarán cualquier viaje con una serie de frases viajeras suyas que nunca nos fallan y a todos nos dan mucha risa:

-Oye, pues Ryanair tampoco está tan mal como dicen. ¡Qué exagerada es la gente!

-¿Os habéis fijado? Somos las más mayores de todo el avión. 

No suele ser verdad. Da igual. Creo que a ellas les hace sentirse glamourosas, aunque tres butacas más atrás vaya un viaje del inserso. En ese caso dirían que "Están mal conservados pero seguro que son mucho más jóvenes que nosotras".  Me empiezan a recordar a mi abuela que, cuando era muchisimo mayor que ellas (que están en los comienzos de los 70) empezó a ponerse años orgullosa de que todo el mundo le decía lo bien conservada que estaba (y lo estaba; siempre digo que su carácter activo, su positivismo y esa maravillosa piel son las únicas herencias que espero recibir en mi vida).



Pero ya me he desviado. Después de nuestra primera semana italiana mi madre, Mertxe y mi hermano vinieron a compartir con nosotros la segunda semana alrededor del lago di Garda. Es un placer poder compartir unos días en familia. Y, además, ver a mi madre y a mi tía sorprendidas como niñas y disfrutando de todo merece la pena todo el esfuerzo de mantenerlo todo organizado con precisión germánica para hacer felices a mayores y menores.

Eso sí. Hay que estar preparada. Por muchos sitios que conozca mi madre, siempre siempre siempre lo comparará todo con Pamplona para sentirse cómoda.



Pongo como ejemplo Milán:

Tú llegas en coche a Milán. Sales de la autopista. Entras en la ciudad por un barrio periférico y mi madre le dirá a alguno de sus nietos (aunque en realidad se está hablando a ella misma):

-¿Ves? Esto es la Rochapea de Milán.

Llegas a Corso Buenos Aires atestado de tiendas, una avenida ancha y más que comercial y, por supuesto, ella dirá

-Ya estamos en el Carlos III de Milán.

Aparcas, compras un plano, te tomas un café ("No entiendo esa manía de ponerles tanta espuma a los cafés que tienen aquí"), vas paseando hacia la Piazza del Duomo y ella, por supuesto, dice

-Pues no me diréis que esto no da la impresión de estar llegando a la Plaza del Castillo... Si tiene porches y todo. 

Y cuando esté frente al Duomo, majestuoso

-Ilia... Tú ya has ido a la catedral de Pamplona? ¿Cómo? ¿No te han llevado nunca? Esta madre tuya... ¡¡¡¡En cuanto volvamos a Pamplona nos vamos tú y yo una mañana!!!!



AL principio me irritaba. Hoy en día hago apuestas con Ion y con Iruña sobre qué va a decir "la abuela" de cada lugar que visitamos. Los puentes de Venecia le recuerdan a los del paseo del Arga, aunque en más grandes "Solo los centrales, los de los canales laterales, más pequeños que el puente de la Magdalena". El castillo de Sirmione es casi tan bonito como el castillo de Olite. Y así todo....



En realidad, es un placer poder contar con ellas para todo y ver el mundo a través de sus ojos me hace recordar que queda mucha vida por delante, muchos años para disfrutar, muchas sorpresas por recibir y, sobre todo sobre todo, que en el futuro hay muchos pero muchos martinis para poder brindar por la vida.




sábado, 12 de julio de 2014

NUESTRA QUERIDA GLADYS (o Montpellier, Genova, Cremone)

Hace unos años los Reyes Magos nos regalaron un GPS al que toda la familia le cogimos muchísima manía porque se pasaba todo el día diciendo:

-Recalculando, recalculando...

Al final, se lo regalamos a Irai, que tendría dos años, para que jugara con él.

El caso es que para este viaje cruzando Francia y metiéndonos en la Italia profunda decidimos que necesitábamos urgentemente uno, a pesar de nuestras iniciales reticencias. Lo instalamos en el portal de  casa, justo al ir a coger ruta hacia Montpellier e Ilia, que siempre tiene ideas brillantes, decidió bautizarle para que le cogiéramos cariño. El caso es que desde entonces se llama Gladys.



Gladys es ya una más de la familia. Tanto, que Irai ya discute con ella.

-¡Gladys! -le dice, enfadado -no sigas repitiendo ñumiñá, ñumiñá, que te estás poniendo muy pero que muy pesada. (Irai se refiere a la manera de Gladys de pronunciar Juvignac).



La verdad es que yo no hablo francés como Rousseau pero me apaño lo suficiente como para no morirme de hambre ni de sed si me quedara a vivir una temporada por la France; pero Gladys tiene un acento verdaderamente espantoso. Tanto que todos nos morimos de la risa cuando dice el nombre de las calles por las que tenemos que pasar. El jueves nos dijo:

-Gire a la derecha y coja la 2ª salida en dirección a "profeseurdelafleuriestarmoscui". 

Irai, con ojitos brillantes, nos informó:

-Ya habéis oido que Gladys me ha dicho por fin que me quiere...

Así que, después de las carcajadas, oficialmente, Gladys es la novia de nuestro hijo pequeño. ¡Y nosotros que pensábamos que la primera que nos iba a traer compañía iba a ser Iruña!

El hotel de Montpellier (en realidad de Juvignac) fue el Golf Hotel Montpellier. Nunca habíamos ido a un hotel para golfos, así que abrir las ventanas y ver esas extensiones de hierba y de hoyos resulta de lo más relajante. Montpellier no lo conocíamos, pero tengo que decir que es mucho más que el acueducto, casas señoriales, plazoletas recónditas y, por supuesto, su espectacular arco del triunfo.




Cenamos en uno de los Bistrot que nos recomendó tripadvisor: Le Bistrot D`Alcó. Excelente. A todos nos encantó lo que elegimos. A mí mi tartar de boeuf,



pero sobre todo a Ilia le enloqueció su parmentier de canard. Sobre el fondant de chocolate en crema inglesa que me pedí, no puedo decir mucho porque Irai lo probó... y me quedé sin ni un solo trocito. Eso sí, a cambio me cedió gentilmente su helado de casis.

Luego, Gladys nos dirigió hasta Génova. Como soy un poco inculta para esas cosas, pensaba que, al ser una ciudad portuaria sería casi tan fea como Napoles, que me pareció la única ciudad fea que conozco de Italia y, además, fuimos en plena huelga de basuras, que siempre enrarece un poquillo el ambiente... 

Estaba equivocada. Génova me ha encantado. Sobre todo la plaza de la catedral de ese blanco y gris claro marmoreo de las catedrales italianas, las calles estrechas, las casas con persianas de madera verdes abatibles, las fruterías, las tiendas de antigüedades a las que nunca entraré porque una no puede comprar antigüedades si quiere ahorrar para hacer estos viajes en familia...





No os voy a hablar del hotel en el que estuvimos porque, tal vez no haya sido en el que más he acertado. Le he dicho a Ion que me parecía muy "genovés" y él me ha consolado diciéndome que a él le gustaba porque le recordaba a Askarrena, una de las casas de su pueblo cuando era niño. Bueno, vale...

Descubrimos un barrio pesquero que se llama Boccadasse. Maravilloso. Había luna llena. La puesta de sol era rosa y lila. Espectacular. Después cenamos en la pizzería Antico Borgo porque los monstruitos estaban ya ansiosos por comer pizza auténticamente italiana. Estaban riquísimas y, además, descubrimos, la Farinella, un pan típico de Génova. Y yo, por supuesto, me pedí un plato de Bresaola con rúcula y queso parmigliano y comiéndolo pensé, como siempre que ¡¡¡¡¡Adoro Italia!!!!







Hemos salido esta mañana camino a Manerba del garda. Gladys se empeñaba en llevarnos directos pero hemos parado en Cremone que, desde luego, era una opción mejor para comer que un restaurante de carretera. La intuición nos ha llevado hasta la Ostería Sant Michel; después de comer y disfrutar de una comida especiada y sabrosa (y de la copa de vino más curiosa que me he tomado en mi vida), hemos descubierto que también era uno de los lugares catalogados por Tripadvisor como "Excelente").




Yo creo que Gladys está compinchada con esa página web, pero no voy a quejarme porque, por ahora, hemos acertado.

Nuestra guía se ha puesto las pilas y ya estamos instalados en nuestra base de operaciones. Manerba di Garda. Si no lloviera, esto sería el Paraíso. Claro que siendo de Mordor (digo, de Pamplona) nos podemos quejar del tiempo que hace en el resto del mundo....


martes, 1 de julio de 2014

RYANAIR, GRAN MELIA, CLAVIJO 38 Y EL MYVEG DEL MERCADO DE SAN ILDEFONSO

Finalmente, del jueves 26 a ayer (lunes 30) hicimos nuestra escapada romántica. Una gozada.



Hemos ido a Tenerife muchas veces, creo que 16. Tantas que uno de mis proyectos vida es comprarnos alguna vez una casa allí para las vacaciones, para pasar largas temporadas cuando nos jubilemos, cuando queramos hacer una escapada, para pasar el fin de año en manga corta... De Tenerife tengo que reconocer que me gusta todo (creo que hasta los lagartos me parecen algo bello y fotografiable cuando estoy allí).



 Pero la verdad es que esta vez esa no era la idea del viaje. Queríamos descansar, relax, recargar pilas después de un comienzo de año largo y un poco complicado.  

Lo que ahora quiero hacer son algunas recomendaciones que se me ocurren a raiz de nuestra pequeña escapada:

La empresa "Aparca y vuela": Tú llevas el coche allí (esta a pocos kilómetros del aeropuerto de Barajas -Aeropuerto Adolfo Suarez ahora, aunque no creo que haya absolutamente nadie que le llame así-) y te llevan en microbús hasta tu terminal. Tras el viaje de vuelta llamas y ellos te vuelven a recoger y te llevan hasta el coche de nuevo... Todo a un precio estupendo; porque el aparcamiento del aeropuerto, como todo el mundo sabe, es un auténtico atraco a mano armada. Por muy poco dinero, también puedes hacer allí noche, antes de volar o si el vuelo de vuelta llega a Madrid muy tarde. el sitio es correcto... aunque es inevitable pensar en los moteles de carretera de las películas norteamericanas. Sencillo hasta el extremo, con escaleras exteriores y paredes blancas... Preparado para montar una película de ladrones tratando de escapar en una roadmovie. 

Ryanair: a pesar de la fama que suele llevar esa compañía aerea, nosotros hemos viajado bastante con ellos y la verdad es que nunca hemos tenido un problema destacable. Es cierto que en los asientos hay poco espacio y que las personas altas se tienen que agobiar; que las maletas tienen que tener un peso y unas medidas tan estrictas que siempre andas un poco estresada cuando haces la cola para entrar al avión pensando en que te van a pesar y a medir y, por medio centímetro, te van a meter un puro. Y es cierto que era para partirse de risa cuando todo el mundo empezaba a meter el bolso en la maleta, a ponerse las cazadoras, abrigos y, de propina, algún que otro sombrero... Pero, aun así, el resto resulta aceptable y, además, los precios son tan tan competitivos que permite que las familias puedan hacer grandes viajes que, de otra manera y en otro momento no hubiera sido posible hacerlo. Han democratizado algo tan increible y maravilloso como es el viajar, sobre todo cuando tienes familia numerosa (que no es lo mismo tener que coger un billete o 5), que de eso sabemos algo Ion y yo.



Además, en los últimos tiempos han decidido hacer algunas mejoras, para fidelizar clientes: han empezado a reservar asiento de manera automática para todos los que no compramos prioridad de embarque (la mayoría) y dejan llevar un segundo bulto dentro de la cabina (vamos, que ya no habrá que hacer malabarismos para meter el bolso dentro de la maleta).

Goldcar: ya he dicho que hemos ido 16 veces a Tenerife y todas hemos alquilado un coche en compañias como Avis, Cicar... Siempre bien, sin contratiempos, ni problemas, ni letra pequeña. Hasta esta vez. Goldcar son unos piratas, de esas empresas que sabes que cuando un escandinavo cae allí a alquilar un coche se marcha pensando en que España anda así porque somos unos piratas. Teníamos contratado el servicio con Logitravel y, al llegar a las oficinas de Goldcar nos obligaron a pagar 58 € más para sacar el coche o, si no, no nos lo daban. Teniendo en cuenta que habíamos pagado los 3 días de alquiler por adelantado, lo tuvimos que pagar para no perderlo. Nos dijeron que, a la vuelta, si devolviamos el depósito lleno, nos devolverían el dinero de la gasolina y, después de muchos problemas, nos han devuelto 21 € menos porque lo consideran (sin avisárnoslo ni de manera verbal ni por escrito) que son "gastos de gestión". Por supuesto, hemos presentado un reclamación y esperamos que una empresa que funciona bien como es Logitravel, decida no contratar nunca más este servicio con ellos, habiendo en las islas empresas mucho más solventes y que ofrecen mayores garantías y una imagen mejor. Este es el único pero que han tenido nuestras vacaciones.

Hotel Gan Meliá Palacio de Isora: en todos nuestros anteriores viajes vamos al norte, que es la parte de la isla que más nos gusta, pero esta vez queríamos un hotel maravilloso para celebrar nuestro 20 aniversario y, al final, nos decantamos por este. Fue un auténtico acierto. La piscina infinity es maravillosa,



 las habitaciones enormes, cómodas, acogedoras, la decoración cuidada, tonos blancos, mucho verde, agua, jardines, lagos, sofisticación fresca... La comida muy aceptable, sobre todo el desayuno y esa posibilidad de empezar el día con un cóctel mimosa. La zona de adultos, libre de ruidos. El hombre del piano. El apple martini, el red russian...



Y, sobre todo sobre todo, las maravillosas camas balinesas al pie de las diferentes piscinas, para pasar un día al sol relajado, diferente, glamouroso, feliz...



Nos la ofrecieron en el Club Meliá... Que esa es otra curiosa historia, pero mejor lo dejo para otro día.

Restaurante Clavijo 38: el nombre no es muy glamouroso. Caímos allí por casualidad. Queríamos ir al japones del Hotel Abama y su estrella michelín a comer el domingo, pero resulta que ese restaurante no abre al mediodía, así que empezamos a buscar otras opciones y nos tropezamos con varios restaurantes cerrados así que elegimos Clavijo por casualidad. Queríamos ir a la Candelaria (que es un pueblo que tiene tanto encanto que siempre es un placer pasear por su calle principal) a comer camarones en uno de los bares de la plaza, mirando el mar y las esculturas de los guanches y la catedral; así que queríamos algo entre la candelaria y el Aeropuerto Norte para comer. Clavijo está en Santa Cruz, junto al Ayuntamiento,



 y allí comimos mejor que lo que recuerdo que lo hayamos hecho hace semanas (meses, tal vez). Cocina vasco-canaria leímos, con una sonrisa. Una mezcla curiosa tipo "Cherne a la bilbaina" o "Boletus canarios con queso de Idiazabal". Yo escogí de segundo un tartar de atún rojo con huevas de trucha que estaba tan tan sabroso y tan perfecto que posiblemente me acordaré de él para siempre.



Estas son todas mis recomendaciones sobre Tenerife, pero el domingo a las 12 de la noche llegamos a Madrid así que pasamos el lunes en la capi y, por supuesto, tengo que recomendar fervientemente

El mercado de San Ildefonso: estaba deseando conocerlo desde que en MyVeg decidieron que iban a poner allí uno de los puestos de comida preparada. Eso era antes aun de abrirlo. Bueno, es que, en realidad, llevan abiertos solamente alrededor de 3 semanas.



No me defraudó. Me pareció un sitio que este verano se va a poner de moda, multifuncional, amplio, con muchas posibilidades, delicatessen a precios accesibles, un puntito retro...






Seguro que iré muchas veces. Aunque eso no es mucho decir porque tengo que reconocer que iria al fin del mundo por las alcachofas con queso parmesano de MyVeg que allí lo sirven en unos cucuruchos de cartón para ir picoteando mientras te tomas un vino blanco. Fantástico.

Después comí en MyVeg y, aunque de segundo me decanté por los chipirones en cama de guacamole,



que son mi otra debilidad, tengo que reconocer que la crema de espárragos del aperitivo, el roastbeef con rúcula y la tarta crujiente de manzana estaban, sencillamente, soberbios. Hace 24 horas que estoy de nuevo en casa y ya estoy deseando volver... 


  


domingo, 1 de junio de 2014

ENTRANDO EN LOS 43 CON EL MEJOR DE LOS PIES Y LA MEJOR COMPAÑIA

Los meses de mayo y junio siempre son de esos de vértigo. De esos que cuando miras para atrás piensas: “¿Cómo he podido sobrevivir a tantas celebraciones y eventos varios?” Si… En mayo tuvimos primero el cumpleaños de Irai, después el de Iruña, ahora es mi cumpleaños, celebraciones con la familia, con los amigos, las amigas, aperitivo con las compañeras de trabajo… También es el mes de la fiesta del colegio y en junio llega el cumpleaños de mi madre, el cumpleaños de mi hermano, nuestro aniversario de boda (que este año lo celebraremos por todo lo alto por aquello del número redondo), comidas y cenas de fin de curso y ya estamos plantados en plenos sanfermines. Ufff!!

El collage me lo ha hecho Carmen Peña Otero (de los Amigos de la Memoria es el Camino)
para regalármelo en FB por mi cumpleaños

El caso es que no sé si ha sido pensando en la que me viene encima o porque este tiempo está completamente loco y un día hace sol y al otro parece que estamos en medio del diluvio universal, la última semana de mis 42 años la he pasado hecha un trapillo. Bronquitis de caballo y regalo de unos días de caldico y quietud. La verdad es que ha sido un placer dedicarme al sofá, a la lectura y la escritura, los hobbies que más se me resienten en cuanto me lleno la vida de cosas.

El viernes, como tenía la sensación de que me encontraba mejor, me fui a pedir el alta y me lancé de vuelta al trabajo con un enorme bizcocho que me había hecho Iruña para llevar a mis compañeras y celebrar que al día siguiente era mi cumpleaños. Ya se sabe que por la víspera se conoce al santo. En este caso, a la santa. Tenía bastante curro atrasado así que no me aburrí ni un segundo en toda la mañana y, después, a la noche vinieron a cenar a casa cuatro amigos de esos de toda la vida y con los que eres feliz solo con tenerles al lado. Cenamos cous cous y ensalada de espinacas. Ion, hace unos años compró en una feria de artesanía una bandeja inmensa de cerámica solo para poner nuestras ensaladas de espinacas, nueces, queso mozzarela, pasas, champiñones, bacon a la plancha y vinagreta de miel.  

Iruña, además había traído a dos amigas y dos amigos a casa a pasar la tarde y, al final, ellos también se quedaron a comer cous-cous, pero en este caso, como son jóvenes, me da la sensación de que no les volvió locos, por la cantidad que sobraba en sus platos. También me hicieron regalos. Me sentí regalada.



También es verdad que cuando se marcharon temprano y con solo un gintonic encima de su cuerpo, estuve a punto de matar a mi familia porque a todos se les había olvidado ya que era mi cumpleaños. Los tres monstruillos porque se habían quedado dormidos y Ion porque se había puesto a trabajar en el ordenador y se le había ido el santo al cielo. Les hubiera comido, pero tomé una decisión: durante el año de los 43, no pienso enfadarme salvo casos de fuerza mayor y, además, voy a quererme mucho mucho a mí misma. Estos son mis dos buenos propósitos del año.

La mañana de mi cumpleaños me suelen despertar con besos, pero Irai ha empezado a las 9 a jugar al baloncesto, así que me he despertado con el repiqueteo del balón en la terraza. Es lo que tiene ser madre de familia numerosa. Ion había preparado uno de sus fabulosos desayunos y había colocado los regalos encima de la mesa: una cámara de fotos con la que pienso comenzar desde ya un proyecto que os contaré en un par de días y una cesta con material suficiente para preparar el mejor gintonic del mundo. Si, del mundo sin exagerar nada: con flor de hibisco, cardamomo y demás botánicos para aromatizar.

Después habíamos quedado con mi madre, mi tía y mi hermano para irnos todos juntos a dar un largo paseo por el nacedero del Urederra. Caminata de las buenas. Super, super a gusto. 



Después, comida en casa Faustina, en Baríndano. Un restaurante en el que se come como si no hubiera un mañana. De primero: ensalada, sopa, aluvias rojas, arroz con tropezones del mar y acelgas. De segundo: cangrejos deliciosos, manitas de cerdo, conejo al ajillo y gorrín. De postre, flan de café con herlado de vainilla. No, no estoy hablando de elegir. Te sacan de todo para que vayas probando… No sé como hemos podido levantarnos después de la mesa. La verdad es que da gozada, pero menos mal que es una cosa que se hace poco, porque si no moriríamos por explosión.



Mi madre, Mertxe y Miguel me han dado más regalos. Creo que este año he sido muy muy buena. Y la sorpresa ha sido que, a los postres, Nuri, que trabaja en Casa Faustina ha venido con un trozo de tarta de tres chocolates con 3 velas (supongo que por que son los años que sobrepaso de los 40 o porque son las que quedaban bonitas en el trozo de pastel) y un paquete de regalo. No entendía nada… Olga le había mandado un regalo para mí. Para que tuviera una sorpresa de su parte a los postres. Hay que reconocer que no se puede ser más detallista que ella. El martes lo celebraremos mano a mano, que hace mucho tiempo que tenemos las dos la vida tan llena que nunca encontramos un hueco para nosotras solas (y eso que vivimos casi en la misma acera, que ya tiene delito).

Además, antes de irnos, le he contado a mi hermano que a las 12 de la noche se terminaba el concurso de microrrelatos de san Fermín.
−Me he presentado 2 veces, pero nada…
−¡¡Pero si está chupado ganar!! –ha dicho con chulería.



Ha expuesto su idea y hemos empezado a escribir como locos en el mantel de papel del mismo restaurante. Hemos salido con algo parecido a un microrrelato (según Miguel, ganador), así que cuando he llegado a casa (muy muy tarde) lo he reescrito a todo correr en la página web y lo he mandado al concurso. Eran ya las 12 menos 20 de la noche, pero teniendo en cuenta que la vez que gané el concurso de cuentos “Se busca Escritora” entré un minuto antes de que se cerrara el plazo, pues igual es que llegar por los pelos resulta que me da suerte…. El 20 de junio, si las previsiones de Iruña y Miguel no fallan, iremos al Condestable a recoger nuestro premio. Por supuesto, os mantendremos informados. Por hacer, que no quede.


Comienza un año más, estallando en llamas que diría Walt Whitman. No pienso desperdiciar ni un solo día de los 43. Ese es mi compromiso con esta nueva etapa de la vida. 


sábado, 3 de mayo de 2014

ESCAPADA A UN CARROMATO ZÍNGARO (UNA EXPERIENCIA DE MIEDO....)


Reconozco que soy curiosa por naturaleza. Me gusta probar las cosas nuevas y esta, desde luego, era una cosa muy nueva. Hace unas semanas leí que en Zuhaitz Etxeak http://biscaia.cabanesalsarbres.com/es habían construido unos carromatos zíngaros y que se podían reservar. Además, proponían un pack con spa ecológico. Lo reservé sin dudarlo ni un momento.

Me pareció una idea maravillosa y super romántica.

Hasta que se lo conté a Ion. A él también le pareció una idea original, pero no del mismo tipo de “original” que a mí. Realmente su frase fue: “Qué daño están haciendo los bonos de descuentos de internet a las parejas…”. Me propuse traerle a casa, después de la escapada diciendo que había sido una idea maravillosa, digna de una guía de viajes gourmet y que estaba deseando repetir. Lo cierto es que no lo conseguí (y confieso que, si me llega a proponer que repitiéramos seguramente hubiera tenido que inventarme una pulmonía o unas fiebres tifoideas que me impidieran pasar en aquel sitio un solo día más).


El caso es que ayer, viernes, dejamos a los niños con su abuela en cuanto Ion salió de trabajar. 

Comimos en http://www.korostondo.com/ una casa de comidas de Otxandio. Un menú impresionante: 40 primeros, 40 segundos y alrededor de 20 postres a 9`50 € si lo acompañas eskillarapeko, 11 € con tinto crianza y 13 € con reserva. Pedimos reserva y nos dijeron que el vino crianza estaba saliendo mejor. AL final, comimos ensalada de colas de cigala, alubias rojas, bacalao a la vizcaina, cochinillo a la brasa, cuajada y tarta de naranja con un tinto maravillosamente rico. Con café todo por 24 €.

Y de ahí nos fuimos a los carromatos zíngaros....


El sitio es inolvidable. Aunque eso, que a priori siempre me ha sonado bien, en este caso no es bueno. Yo soy feliz en casi cualquier sitio del mundo, me gusta probar sitios, experiencias, viajes, comidas, vinos, situaciones, manualidades, experiencias, chistes y demás. Pero Zuhaitz Etxeak no dá opción. El terreno está sin asfaltar. Rústico, dirán algunos. No. Sencillamente, no les ha dado tiempo ni de hacer un mínimo camino antes de abrir y, claro, aquello es Vizcaya, no el caribe, así que cuando llueve el barrizal que se forma resulta impresionante.

Eso sería un inconveniente sin mayores problemas a no ser porque el baño está “a tomar por culo” del carromato. Nos reímos bastante, la verdad, pero a las 12 de la noche ir a hacer un pis saltando los charcos, corriendo entre el barro, y llegar y encontrarte un lavabo con moho por debajo y que el baño-ducha no tiene techo porque lo utilizan para almacenar ruedas de tractor y tela aislante… pues te hace recordar todas las películas sobre “Viernes 13” que has visto en tu vida.

Están empezando, así que los detalles son constantes: Ion pidió para cenar confit de pato y le trajeron bacalao, yo había pedido de postre coulant de chocolate y me trajeron gosua, que estaba bien. Bastante rica. Pero no era lo que yo había pedido. Para desayunar nos dijeron que los que íbamos "con bonos de venta masiva" podían pedir de todo excepto zumo de naranja. "Solo melocotón o piña" recalcó varias veces la chica que nos atendió. Nos pareció un poco absurdo y le preguntamos si teníamos que pagar un suplemento. Como si fueran una tabla excel nos dijeron que "eso no era posible". Al final, en la cesta que nos trajeron venían dos zumos de naranja; no sabemos si se habían confundido o es que habían cambiado de idea. 

Y el spa.... Lo del spa era innenarrable. Spa Ecológico, decía el cartel. Pack románico, decía el bono que compramos. La realidad era que tenían una tinaja de madera sin tratar que calentaban con madera y, por eso de que hacía viento, había una humareda como de hoguera de san juan que no te dejaba ni siquiera ver el agua (turbia), lo cual en el fondo era un consuelo. Después de meter un pie (solo uno) decidí no hacer uso de este servicio.... Me daba como grimica. 


El carromato por dentro era bonito. Impracticable. Sin baño. Sin armario. Co un colchón tan duro que apostaría lo que fuera a que debajo tenían un tablón. Salimos corriendo de allí, a las 9 de la mañana. Deseando llegar a casa para poder ducharnos. Tardamos tanto solo porque yo convencí a Ion de que huír en medio de la noche quedaba un poco feo (La madre y la hija del carromato de al lado lo hicieron. Lo juro). 

Eso sí, Ion y yo lloramos varias veces de la risa y las fotos han salido muy bonitas. Así que lo único que puedo hacer, en conclusión es cantar....

martes, 22 de abril de 2014

DESDE SANTURCE A BILBAO VENGO POR TODA LA ORILLA

(Bueno, en realidad, desde Portugalete, pero esta es “una licencia poética”…)

Mi madre nació en Portugalete, y aunque se marchó de allí cuando acababa de cumplir los 4 años, le gusta que vayamos de vez en cuando. Estos días que todos necesitamos una inyección de optimismo (y ella aún más) hemos pensado hacer una miniescapada (solamente 2 días) a la tierra que la vio nacer.



Mis hijos están acostumbrados a viajar y no suelen dar guerra porque les gusta incluso hacer viajes bastante largos pero en la hora y media que nos ha costado ir desde casa hasta Portu, Ilia se ha mareado, hemos tenido que parar en una gasolinera (que olía a pescao y a muerto, según Irai) porque él se moría de ganas de hacer pis y, finalmente, nos ha parado la guardia civil para preguntarnos si Iruña llevaba puesto  el cinturón de seguridad… 4 de cada 10 navarros han viajado en estas vacaciones y seguro que ninguno ha tenido que hacer tantas paradas como nosotros.

Llegamos a Portugalete a las 11 y 30 y, como siempre que organizas este tipo de cosas con la familia, llovía como si una ciclogénesis explosiva se hubiera unido a la excursión. A mi madre no le ha parecido razón suficiente como para anular su idea de montarse en el bote que une Portugalete y Las Arenas (donde yo veo nauseas y pies mojados, ella ve aventura marinera). Así que, menos Ion y yo que hemos ido en la barquilla del puente colgante, los demás han navegado la ría armados con los paraguas. Queríamos volver paseando por encima del Puente, pero si hasta los días de verano hace viento allí arriba…

No me ha costado demasiado convencerles: con gritar que el último moco verde y se queda sin rabas en el restaurante del Hotel Puente Colgante, me han seguido todos… Tengo que reconocer que les gustan porque son crujientes, perfectas, de las que ya no se hacen… 



El Polvorilla estaba cerrado, así que nos hemos quedado sin comer caracolillos (de pequeña mi madre me los compraba en un cono de papel, como si fueran pipas, o churros). Y hemos cerrado aperitivo en el bar de “Mary, la churrera” que ya no es lo que era. De ahí, a comer al restaurante Nautico, que aunque está en las piscinas, tiene buena comida y unas vistas de la ria, el espigón y el puente verdaderamente inmejorables. Ilia nos ha estado tocando el piano durante la comida y después de un verdejo ecológico para quitarse el sombrero, por fin ha salido el sol.

El otro día y medio lo hemos pasado en Bilbao. Es una ciudad que ha cambiado mucho en los últimos años. Cuando yo era pequeña siempre se hablaba de ella como de una ciudad fea, gris, industrial. La llegada del Guggenheim supuso un revulsivo y hoy en día es una ciudad moderna, bonita y con mucha luz. La zona recuperada a la Ría a mí me recuerda bastante a Barcelona, cosmopolita, verde, fresca, natural…

Me gusta especialmente el Parque de Doña Casilda, pasear alrededor del Guggenheim, los pintxos en cualquier bar, tomar algo en una terraza mientras toca una banda de jazz y visitar el Museo de Bellas Artes, aunque sea aterrorizada con la posibilidad de que Irai haga de un Goya tres o cuatro Zuloagas. Tienen unas audioguías que se llaman ContARTE que les explican a los niños algunos de los cuadros en forma de cuento. La única manera de tenerles calmados durante la visita. Un punto a su favor, indudablemente.



Para terminar ejerciendo de guiris, por supuesto, un menú en el Café Iruña y una vuelta en el tranvía. Dos tópicos, sí; pero entretenidos. Y con niños eso es lo único importante.