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miércoles, 8 de julio de 2015
SANFERMINES 2015
Mi padre era, posiblemente, la persona más sanferminera de todo este mundo. Y lo digo sin exagerar ni nada, jajaja... En mi familia siempre hemos vivido con la anécdota de que ellos, mis padres, se casaron un 2 de julio (de 1970) y el 3 se fueron de luna de miel.
Bueno, pues el día 6 mi padre estaba tan nostálgico, echando tanto de menos los sanfermines, las salidas con sus amigos, el rato en la corrida de toros (desde que yo recuerdo tenía abono de tendido 6, barandilla; un lujo asiático hasta para mí que no me gustan absolutamente nada los toros pero allí que me voy un día al año, para ver el ambiente y merendar en buena compañía); echaba tanto tanto de menos todo lo que se vive en Pamplona durante las fiestas de San Fermín, que mi madre que siempre ha sido una tía con las ideas claras y poco tendente a dramatizar (excepción que solo se debe hacer a si mi hermano, mis hijos o yo aparecemos en algún acontecimiento familiar con una ropa que no sea la que ella había previsto que llevaríamos. En el caso de mi hermano es fácil: camisa) se lo trajo a Pamplona de vuelta y aquí pasaron el resto de la luna de miel, entre peñas, ajoarriero y salidas nocturnas.
Luego se marcharon en agosto a una segunda luna de miel y sus dos parejas de mejores amigos se fueron también con ellos; pero esa es otra historia...
El caso es que el lunes (6 de julio) hizo 10 años que lancé el txupinazo desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona. 10 años, ahí es nada... Y he pensado mucho en él estos días. Nunca en toda mi vida he visto a mi padre más orgulloso de mí que aquel día. A veces me gusta recordar los ojos con los que me miraba, como pensando que ya lo había logrado todo en la vida. Era un padre de esos que tendía a valorar lo que hacíamos bien.
El caso es que mi padre aquel día me demostró con aquella mirada que en la vida absolutamente todo es posible y, sobre todo, que hay cosas que una tiene que vivir con la gente que quiere y que le quieren.
Este es el segundo año que pasaremos las fiestas de san Fermín sin él. Y nos acordamos, claro que nos acordamos. Yo reconozco que soy de lágrima prieta pero ayer, por ejemplo, al ir a ver pasar a la corporación y demás, al ritmo de "El asombro de Damasco" me entraron ganas de llorar, como me pasa siempre, recordando que a él se le ponían los pelos de punta con esa melodía tocada por la Pamplonesa y que a mí me pasa lo mismo y me siento un poco aldeana, y tonta y algo ridícula, pero me entran ganas de llorar de una emoción como primitiva y un poco redicha.
Por lo demás, volvemos a vestirnos de blanco y rojo, a bailar, a brindar con amigos, a ver los fuegos artificiales y a vivir en un bucle de ajoarriero, magras con tomate y vino. Este año, además, también Iruña sale ya como si no hubiera un mañana. No. La verdad es que la chiquilla ha salido mucho más formal que lo que era su madre y se lo está pasando genial, pero participa en los eventos familiares como la primera.
Lo dicho: dejemos que los sanfermines nos sorprendan vestidos de blanco y rojo (yo odio lo de los pantalones blancos y me gustaría hacer una reclamación a los de la peña "La Veleta" que lo institucionalizaron pero creo que ya no me van a hacer mucho caso al respecto). Sabremos que la vida sabe aun mejor del 6 al 14 de julio si estás en Pamplona y nos dejaremos sorprender... Porque de eso se tratan en realidad los sanfermines: de momentos inesperados, encuentros, risas, bailes, cambios de planes que son los mejores planes, canciones, peñas pasando debajo del balcón de casa y tú sin saber si odiarles o amarles, hijos que se ponen malos y hay que llevarles a que les miren la garganta, otra ración de ajoarriero. Los ojos de Irai al ver el toro de fuego, el pánico incomprensible de Ilia a los gigantes, Iruña vestida de guiri, esas alpargatas que te volverás a poner
No os digo nada más. Disfrutad. Disfrutad que la vida va corriendo y nosotros delante, como si esto fuera uno más de los encierros, seña de identidad de estas fiestas.
¡¡¡Viva San Fermín!!! Nos vemos por la calle
sábado, 27 de junio de 2015
DE MADRID AL CIELO
Hace tiempo que no hacía una entrada "turística", pero hoy me apetece hacerla.
En los últimos meses he estado unas cuantas veces en Madrid, la mayor parte de ellas para asuntos relacionados con LA PROPOSICIÓN DE CAROLA (presentar la novela, firmar en la Feria del Libro...). Fuimos a distintos hoteles (al Hotel Vincci Gran Vía, que es un hotel estupendo, maravillosamente bien ubicado y en el que siempre te sientes cómoda; en el Eurostar Madrid Tower, que es estéticamente espectacular -una compañera me dijo que a ella le parecía un hotel para mafiosos rusos, jajaja- pero está dos kilómetros después del fin del mundo. Eso sí, el desayuno era de los más vistosos que he visto en mi vida -al menos en España- y en el restaurante de la última planta se cena genial).
Esta vez elegimos el Hotel Santo Domingo y la verdad es que lo tengo que recomendar de principio a a fin. Ubicación maravillosa (a 50 metros de la plaza de Callao); puedes elegir habitaciones de muchos tipos (economy, correcta; doble, doble superior panorámica y suite). El desayuno estaba muy bien y, además, a buen precio que últimamemente en la mayoría de los sitios te pegan unos sablazos!!!!. La gente que trabaja allí muy muy amable (excepto la chica de la recepción que era de esas tipo ceniza). Y, sobre todo, la piscina de la 7ª planta. Un auténtico lujo con pool bar, donde nos invitaron a dos copas de champán, fondo de jardín vertical y muebles blancos. Todo muy relajante.
El miércoles fuimos a cenar a un restaurante nuevo (de hecho, tan nuevo que una vez lo vimos cuando se alquilaba el local, hace no tanto). Se llama La bodega de los Secretos. Y no solo el sitio es espectacular (que lo es) sino que cenamos de lujo (ceviche con salsa de mango y aguacate, arroz de pato, steak tartar en su punto de picante, para beber una botella de "Perro Verde" que es un verdejo redondo y completo, café...). ¿Y sabéis cuánto nos cobraron por todo eso? 70 €. Alucinante. Nos imaginábamos que iba a ser muchisimo más caro porque la calidad era altisima (es cierto que nos invitaron a los cafés porque dijeron que era para disculparse por habernos hecho esperar antes de traernos el primer plato). Ah, se me olvidaba: de aperitivo aceite (Ion dice que es su aperitivo preferido) y sopa de melón con menta.
Bueno, y fin del viaje: el jueves por la noche después de unos vinos, unas tapas de jamón y un paseo por la zona de Opera, nos fuimos al concierto de Miguel Bosé en las Ventas. Miguel Bosé me gusta exactamente desde que tengo 5 años. De hecho recuerdo que a los 7 me regalaron mi primer cassette de él. Si, cassette, que ahora todos nos creemos muy modernos pero... Estaba loca por él y a pesar de lo que ha cambiado físicamente y de que soy consciente de que es una frikada, cada vez que sonríe yo sigo pensando que es el hombre más atractivo del mundo.
El caso es que los Reyes Magos me regalaron las entradas y allí que fuimos. Nosotros y una barbaridad de gente más. No he visto nunca tanta gente en un concierto, ni siquiera aquella vez en el Palau Sant Jordi cuando fui con Ilia a ver a Violetta y había tanta gente que cortaron hasta los accesos. Miguel Bosé sigue teniendo tirón, a pesar de tener ya casi 60 años. A mí, desde luego, me dió mucho subidón el concierto. Canté, aplaudí, me divertí, me emocioné, me enfadé (un poco, cuando en las pantallas pusieron que estaba Olvido Hormigos, como si fuera un gran personaje), disfruté de ver a Miguel moverse y me llegó su voz, a pesar de que, al final, cuando habló se veía que él también se había quedado afónica (igual que todas las que gritábamos a pleno pulmón todos sus himnos).
Un inolvidable fin de semana entre semana. Un auténtico regalo. Está claro que los Reyes Magos saben hacer las cosas.
Ahora, a tratar de sobrevivir a la locura de los días previos a los sanfermines. Iruña ha hecho su primera escapada con amigas y amigos y los peques tienen sus campamentos. Después a disfrutar de los sanfermines y del tiempo en familia, el descanso... Un gran tiempo por delante. Muchos planes. Grandes expectativas.
En los últimos meses he estado unas cuantas veces en Madrid, la mayor parte de ellas para asuntos relacionados con LA PROPOSICIÓN DE CAROLA (presentar la novela, firmar en la Feria del Libro...). Fuimos a distintos hoteles (al Hotel Vincci Gran Vía, que es un hotel estupendo, maravillosamente bien ubicado y en el que siempre te sientes cómoda; en el Eurostar Madrid Tower, que es estéticamente espectacular -una compañera me dijo que a ella le parecía un hotel para mafiosos rusos, jajaja- pero está dos kilómetros después del fin del mundo. Eso sí, el desayuno era de los más vistosos que he visto en mi vida -al menos en España- y en el restaurante de la última planta se cena genial).
Esta vez elegimos el Hotel Santo Domingo y la verdad es que lo tengo que recomendar de principio a a fin. Ubicación maravillosa (a 50 metros de la plaza de Callao); puedes elegir habitaciones de muchos tipos (economy, correcta; doble, doble superior panorámica y suite). El desayuno estaba muy bien y, además, a buen precio que últimamemente en la mayoría de los sitios te pegan unos sablazos!!!!. La gente que trabaja allí muy muy amable (excepto la chica de la recepción que era de esas tipo ceniza). Y, sobre todo, la piscina de la 7ª planta. Un auténtico lujo con pool bar, donde nos invitaron a dos copas de champán, fondo de jardín vertical y muebles blancos. Todo muy relajante.
El miércoles fuimos a cenar a un restaurante nuevo (de hecho, tan nuevo que una vez lo vimos cuando se alquilaba el local, hace no tanto). Se llama La bodega de los Secretos. Y no solo el sitio es espectacular (que lo es) sino que cenamos de lujo (ceviche con salsa de mango y aguacate, arroz de pato, steak tartar en su punto de picante, para beber una botella de "Perro Verde" que es un verdejo redondo y completo, café...). ¿Y sabéis cuánto nos cobraron por todo eso? 70 €. Alucinante. Nos imaginábamos que iba a ser muchisimo más caro porque la calidad era altisima (es cierto que nos invitaron a los cafés porque dijeron que era para disculparse por habernos hecho esperar antes de traernos el primer plato). Ah, se me olvidaba: de aperitivo aceite (Ion dice que es su aperitivo preferido) y sopa de melón con menta.
Bueno, y fin del viaje: el jueves por la noche después de unos vinos, unas tapas de jamón y un paseo por la zona de Opera, nos fuimos al concierto de Miguel Bosé en las Ventas. Miguel Bosé me gusta exactamente desde que tengo 5 años. De hecho recuerdo que a los 7 me regalaron mi primer cassette de él. Si, cassette, que ahora todos nos creemos muy modernos pero... Estaba loca por él y a pesar de lo que ha cambiado físicamente y de que soy consciente de que es una frikada, cada vez que sonríe yo sigo pensando que es el hombre más atractivo del mundo.
El caso es que los Reyes Magos me regalaron las entradas y allí que fuimos. Nosotros y una barbaridad de gente más. No he visto nunca tanta gente en un concierto, ni siquiera aquella vez en el Palau Sant Jordi cuando fui con Ilia a ver a Violetta y había tanta gente que cortaron hasta los accesos. Miguel Bosé sigue teniendo tirón, a pesar de tener ya casi 60 años. A mí, desde luego, me dió mucho subidón el concierto. Canté, aplaudí, me divertí, me emocioné, me enfadé (un poco, cuando en las pantallas pusieron que estaba Olvido Hormigos, como si fuera un gran personaje), disfruté de ver a Miguel moverse y me llegó su voz, a pesar de que, al final, cuando habló se veía que él también se había quedado afónica (igual que todas las que gritábamos a pleno pulmón todos sus himnos).
Un inolvidable fin de semana entre semana. Un auténtico regalo. Está claro que los Reyes Magos saben hacer las cosas.
Ahora, a tratar de sobrevivir a la locura de los días previos a los sanfermines. Iruña ha hecho su primera escapada con amigas y amigos y los peques tienen sus campamentos. Después a disfrutar de los sanfermines y del tiempo en familia, el descanso... Un gran tiempo por delante. Muchos planes. Grandes expectativas.
lunes, 22 de junio de 2015
LAS 10 COSAS QUE QUIERO HACER ESTE VERANO
Y, de repente, casi sin avisar, ha llegado el verano. Para mí el mes de junio suele ser tan ajetreado que casi ni me doy cuenta del cambio de estación que, en este caso suele querer decir un afortunado cambio de hábitos y de rumbo.
Después de un curso largo, raro, también muy rico, pero con muchos cambios vitales, de repente sale el sol y eso en Pamplona es tan poco habitual que se valora mucho. Estos días, corre un tuit que dice:
"¿Dónde pasaste las vacaciones el año pasado?
En Pamplona.
Dicen que allí el verano es muy corto.
Sí. El año pasado tocó en miércoles."
Es así. No nos atrevemos a recoger la ropa de invierno aunque hayamos superado más que de sobra el 40 de mayo... no te quites el sayo. La semana pasada aun me tuve que poner abrigo (ligerito, es verdad, pero abrigo al fin y al cabo) un par de días, aunque llevo desde el sábado emocionada al verme los dedos de los pies dentro de mis sandalias. A propósito: hoy he estrenado sandalias nuevas. Me las regaló Iruña el día de mi cumpleaños y tengo que reconocer que me encantan y me hacen pensar en días claros y en luz.
A estas alturas te preguntarás a qué viene esta entrada. Es sencillo, de los buenos propósitos que tengo para este verano. Hoy voy a hacer un decálogo y me lo pienso leer cada vez que que las prisas amenacen con tirarme del pelo.
1.- Este verano voy a olvidarme el reloj muy a menudo.
2.- Voy a dedicar mi tiempo a jugar con los niños, a mirarles hacer, a disfrutar de de ellos; y sobre todo ahora que Iruña aun nos ha regalado unas vacaciones más para poder pasar los cinco juntos.
3.- Voy a tumbarme a mirar el cielo por el simple placer del dolce far niente y lo mismo hasta acampamos al aire los cinco a mirar las estrella, aunque solo sea uno de los días de las lágrimas de San Lorenzo, en agosto.
4.- Este verano dedicaré mi tiempo a mirar embelesada lo que hace mi chico, a reírme con él, a disfrutar de la vida y también a salir a veces de cervezas como si aún tuviéramos 18 años.
5.- Este verano pienso bailar. Sí, bailar. Aunque siempre haya creído que soy la descoordinación en persona, voy a meterme el ritmo en el cuerpo y dejarme mecer por la música. Ya solo esta semana tenemos dos planes a la vista para hacerlo.
6.- Voy a escribir. Es una de las cosas que más me satisface en la vida y durante los últimos meses de exceso de actividad lo he hecho mucho menos de lo que me gusta porque sentía que no me daba la vida y las más de las veces no estaba del humor adecuado.Ahora lo estoy y me gusta saber que este verano mis historias van a crecer y multiplicarse por mil.
7.- Este verano voy a agradecer cada maravilloso momento que pase. Desde el sabor dulce de esa cereza recién cogida del arbol hasta el abrazo de mis hijos, las risas con mis amigas, ese martini no planificado, un beso inesperado, la sonrisa de mi madre, el sol, el agua acariciándome el cuerpo. Todo, absolutamente todo.
8.- Este verano seguiré practicando la resiliencia. Durante el año he aprendido que optimismo y resiliencia son, posiblemente, mis mejores herramientas para afrontar la vida. Me puedo enfrentar a las situaciones difíciles de la vida y salir fortalecida. Sobre todo con muchos aprendizajes al hombro.
9.- Este verano moveré mi cuerpo siempre que tenga ocasión. Y no, no pretendo convertirme en una de esas runners que, al cumplir los 40 se dedican a correr con un pulsómetro colgado del brazo. Simplemente, moveré mi cuerpo y, de paso, veré lugares nuevos. Me dejaré sorprender.
10.- Finalmente, este verano voy a mover mi mente. He probado la meditación durante los últimos meses y aunque no era algo en lo que confiara demasiado he podido comprobar su poder relajante, la capacidad para ayudarme a estar centrada. Por eso este verano voy a profundizar en este camino que acabo de iniciar y que me da la impresión que va a darme muchas pero muchas alegrías.
Después de un curso largo, raro, también muy rico, pero con muchos cambios vitales, de repente sale el sol y eso en Pamplona es tan poco habitual que se valora mucho. Estos días, corre un tuit que dice:
"¿Dónde pasaste las vacaciones el año pasado?
En Pamplona.
Dicen que allí el verano es muy corto.
Sí. El año pasado tocó en miércoles."
Es así. No nos atrevemos a recoger la ropa de invierno aunque hayamos superado más que de sobra el 40 de mayo... no te quites el sayo. La semana pasada aun me tuve que poner abrigo (ligerito, es verdad, pero abrigo al fin y al cabo) un par de días, aunque llevo desde el sábado emocionada al verme los dedos de los pies dentro de mis sandalias. A propósito: hoy he estrenado sandalias nuevas. Me las regaló Iruña el día de mi cumpleaños y tengo que reconocer que me encantan y me hacen pensar en días claros y en luz.
A estas alturas te preguntarás a qué viene esta entrada. Es sencillo, de los buenos propósitos que tengo para este verano. Hoy voy a hacer un decálogo y me lo pienso leer cada vez que que las prisas amenacen con tirarme del pelo.
1.- Este verano voy a olvidarme el reloj muy a menudo.
2.- Voy a dedicar mi tiempo a jugar con los niños, a mirarles hacer, a disfrutar de de ellos; y sobre todo ahora que Iruña aun nos ha regalado unas vacaciones más para poder pasar los cinco juntos.
3.- Voy a tumbarme a mirar el cielo por el simple placer del dolce far niente y lo mismo hasta acampamos al aire los cinco a mirar las estrella, aunque solo sea uno de los días de las lágrimas de San Lorenzo, en agosto.
4.- Este verano dedicaré mi tiempo a mirar embelesada lo que hace mi chico, a reírme con él, a disfrutar de la vida y también a salir a veces de cervezas como si aún tuviéramos 18 años.
5.- Este verano pienso bailar. Sí, bailar. Aunque siempre haya creído que soy la descoordinación en persona, voy a meterme el ritmo en el cuerpo y dejarme mecer por la música. Ya solo esta semana tenemos dos planes a la vista para hacerlo.
6.- Voy a escribir. Es una de las cosas que más me satisface en la vida y durante los últimos meses de exceso de actividad lo he hecho mucho menos de lo que me gusta porque sentía que no me daba la vida y las más de las veces no estaba del humor adecuado.Ahora lo estoy y me gusta saber que este verano mis historias van a crecer y multiplicarse por mil.
7.- Este verano voy a agradecer cada maravilloso momento que pase. Desde el sabor dulce de esa cereza recién cogida del arbol hasta el abrazo de mis hijos, las risas con mis amigas, ese martini no planificado, un beso inesperado, la sonrisa de mi madre, el sol, el agua acariciándome el cuerpo. Todo, absolutamente todo.
8.- Este verano seguiré practicando la resiliencia. Durante el año he aprendido que optimismo y resiliencia son, posiblemente, mis mejores herramientas para afrontar la vida. Me puedo enfrentar a las situaciones difíciles de la vida y salir fortalecida. Sobre todo con muchos aprendizajes al hombro.
9.- Este verano moveré mi cuerpo siempre que tenga ocasión. Y no, no pretendo convertirme en una de esas runners que, al cumplir los 40 se dedican a correr con un pulsómetro colgado del brazo. Simplemente, moveré mi cuerpo y, de paso, veré lugares nuevos. Me dejaré sorprender.
10.- Finalmente, este verano voy a mover mi mente. He probado la meditación durante los últimos meses y aunque no era algo en lo que confiara demasiado he podido comprobar su poder relajante, la capacidad para ayudarme a estar centrada. Por eso este verano voy a profundizar en este camino que acabo de iniciar y que me da la impresión que va a darme muchas pero muchas alegrías.
martes, 16 de junio de 2015
SEMANA LITERARIA EN EDEN TXIKI
Escribir es, seguramente, una de las cosas que más satisfacciones nos provocan a las mujeres de esta familia. A la mayoría, al menos, que a Iruña este año ha andado entre 2º de bachiller, la preocupación por la nota de corte, la graduación, la selectividad, los planes para tener el mejor verano de su vida... El caso es que, lógicamente, no ha tenido tiempo de andar escribiendo.
Pero Ilia y yo, sí. Durante todo el año, en realidad. Lo que ocurre es que la semana pasada tanto escribir nos regaló dos de esos momentos inolvidables que una se guarda en la cajita de las grandes cosas de la vida.
El viernes 5 y el sábado 6 firmé ejemplares de LA PROPOSICIÓN DE CAROLA en la Feria del Libro de Madrid. He ido muchos años a alimentar mi Diógenes literario, a ojear casetas y a atiborrarme de lecturas para el verano. Saber que este año iba a estar allí firmando yo mi novela en la caseta nº 324 me llenaba de emoción.
La verdad es que el tiempo acompañó y la experiencia resultó de lo más interesante. Es verdad también que si quieres ver gente rara, la Feria del Libro de Madrid es una gran opción. Las góticas con sombrillas de encaje haciendo fila para que les firmaran una novela de fantasía que se ha debido poner de moda desde que han hecho el videojuego, el señor de la larga barba blanca que había hecho un agujero en la bolsa de papel de la Feria para metersela en la cabeza y poder sacar los ojos, los escritores frikis que parecían churreras gritando: "Vendo churros, vendo chopitos, berenjenas rebozadas...". Muy surrealista a ratos.
Pero también hay potenciales lectores de tu novela y esa es la parte más estimulante. Gente que no te conoce ni conoces de nada, la magia de poder llegar a nuevos lectores y lectoras que, seguramente, de no haber estado tú allí hubieran elegido otra entre la gran oferta de libros que encuentra su escaparate en esta feria.
Y Ilia nos dio la alegría literaria de la temporada ganando el primer premio de su categoría en el concurso de relatos del Ayuntamiento de Pamplona con su cuento: "Yo soy Sherlock Holmes". Lo cierto es que, modestia de madre aparte, se lo merecía. Ha estado escribiendo cuentos de manera regular durante todo el año y ha evolucionado tanto en estos últimos meses que ha pasado de los cuentos de hadas a a las historias de intriga y detectives. Porque ha demostrado que, además de talento, la literatura es un músculo que hay que trabajar día a día. Y también porque el cuento que escribió era precioso, bien construído, inteligente y con intriga... Ya sé que parezco la versión literaria de la madre de la Pantoja. Yo que sé. En realidad me da igual porque es cierto que estoy orgullosisima.
Como veis en las fotos, el día de la entrega de premios Ilia brillaba y lo disfrutó mucho pero yo que la conozco sé que ha disfrutado todavía más cada día construyendo historias y aprendiendo.Su plan de este verano es construir su primera novela. No la que está ayudándome a terminar, o. Una sola para ella. Una serie, en realidad. Dice que ya tiene las ideas sobre los argumentos y que no quiere escribirla ni a boli ni en un ordenador porque es muy soso y eso lo hacemos todo el mundo; así que su abuela se fue y le compró una máquina de escribir antigua para que empezara a probar si ese era el método que más me gustaba. Menudo peligro tienen esas dos.
Pero Ilia y yo, sí. Durante todo el año, en realidad. Lo que ocurre es que la semana pasada tanto escribir nos regaló dos de esos momentos inolvidables que una se guarda en la cajita de las grandes cosas de la vida.
El viernes 5 y el sábado 6 firmé ejemplares de LA PROPOSICIÓN DE CAROLA en la Feria del Libro de Madrid. He ido muchos años a alimentar mi Diógenes literario, a ojear casetas y a atiborrarme de lecturas para el verano. Saber que este año iba a estar allí firmando yo mi novela en la caseta nº 324 me llenaba de emoción.
La verdad es que el tiempo acompañó y la experiencia resultó de lo más interesante. Es verdad también que si quieres ver gente rara, la Feria del Libro de Madrid es una gran opción. Las góticas con sombrillas de encaje haciendo fila para que les firmaran una novela de fantasía que se ha debido poner de moda desde que han hecho el videojuego, el señor de la larga barba blanca que había hecho un agujero en la bolsa de papel de la Feria para metersela en la cabeza y poder sacar los ojos, los escritores frikis que parecían churreras gritando: "Vendo churros, vendo chopitos, berenjenas rebozadas...". Muy surrealista a ratos.
Pero también hay potenciales lectores de tu novela y esa es la parte más estimulante. Gente que no te conoce ni conoces de nada, la magia de poder llegar a nuevos lectores y lectoras que, seguramente, de no haber estado tú allí hubieran elegido otra entre la gran oferta de libros que encuentra su escaparate en esta feria.
Y Ilia nos dio la alegría literaria de la temporada ganando el primer premio de su categoría en el concurso de relatos del Ayuntamiento de Pamplona con su cuento: "Yo soy Sherlock Holmes". Lo cierto es que, modestia de madre aparte, se lo merecía. Ha estado escribiendo cuentos de manera regular durante todo el año y ha evolucionado tanto en estos últimos meses que ha pasado de los cuentos de hadas a a las historias de intriga y detectives. Porque ha demostrado que, además de talento, la literatura es un músculo que hay que trabajar día a día. Y también porque el cuento que escribió era precioso, bien construído, inteligente y con intriga... Ya sé que parezco la versión literaria de la madre de la Pantoja. Yo que sé. En realidad me da igual porque es cierto que estoy orgullosisima.
Como veis en las fotos, el día de la entrega de premios Ilia brillaba y lo disfrutó mucho pero yo que la conozco sé que ha disfrutado todavía más cada día construyendo historias y aprendiendo.Su plan de este verano es construir su primera novela. No la que está ayudándome a terminar, o. Una sola para ella. Una serie, en realidad. Dice que ya tiene las ideas sobre los argumentos y que no quiere escribirla ni a boli ni en un ordenador porque es muy soso y eso lo hacemos todo el mundo; así que su abuela se fue y le compró una máquina de escribir antigua para que empezara a probar si ese era el método que más me gustaba. Menudo peligro tienen esas dos.
miércoles, 10 de junio de 2015
"EL ASESINATO DE CARAVINAGRE" de Miguel Izu
Título: El asesinato de Caravinagre
Autor: Miguel Izu
Editorial: Siníndice
Año: 2014
Sinopsis: Pamplona, 6 de julio. Han comenzado los sanfermines. Amparándose en el bullicio y en la multitud festiva que llena las calles, alguien ha disparado mortalmente contra Caravinagre, la figura más popular de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. Rafael Echarte, abogado novato aunque ya cuarentón, tiene que renunciar de momento a las fiestas para defender a un sospechoso del asesinato que ha sido detenido. Mientras trata de obtener su libertad y averiguar la verdad de lo sucedido, recibirá consejos de que abandone el caso, inquietantes ofertas de ayuda y advertencias de que su cliente puede ser el chivo expiatorio de una intrincada conspiración con amenazadoras ramificaciones políticas.
Biografía: Miguel Izu, pamplonés, buen conocedor de las fiestas de San Fermín, construye una enrevesada intriga policial que sigue los pasos de un melancólico y meticuloso abogado agobiado por tiempos de crisis económica y por su propia crisis personal. Al tiempo que describe diversos ambientes de la ciudad y de sus fiestas, hace desfilar una galería de curiosos personajes y se aproxima a algunos aspectos de la compleja realidad política y social de Navarra, conduciendo el relato hacia un desconcertante desenlace.
Mi opinión: Conozco a Miguel desde hace muchos años y y hemos coincidido en unas cuantas batallas así que, cuando me enteré que él también publicaba una novela más o menos a la vez que salía LA PROPOSICIÓN DE CAROLA, me alegró y me hice con ella en seguida. Además, soy de las que ejercen de pamplonesa y me encanta leer cosas sobre mi ciudad. Lo mismo que mi padre leía al doctor Arazuri como si fuera la biblia, a mi me gusta leer a escritores locales y me entusiasman los temas sanfermineros. De Miguel ya me había leído "Sexo en sanfermines y otros mitos" y mi marido dice que aquel año la gente me miraba reirme en la playa leyendome aquella recopilación de columnas sanfermineras (acaba de sacar la segunda parte "Crisis en sanfermines...." yo ya tengo mi ejemplar y las expectativas de volver a reirme a carcajadas en la playa aunque nadie más parezca entenderlo). Y mi libro favorito sobre este asunto no es "Fiesta" de Hemingway, sino "Un extraño lugar para morir" de Alejandro Pedregosa, que me entusiasmó.
El caso es que, al saber que la novela de Miguel trataba sobre un crimen ocurrido durante las fiestas de San Fermín no pude evitar hacer comparaciones con el libro de Alejandro y eso me hizo ir retrasando el momento de leerme "El asesinato de Caravinagre". Además, Caravinagre me ha empezado a resultar un poco pesado. Demasiado protagonismo innecesario, como si los pamploneses, pamplonesas (Viva San Fermín) quisiéramos poner un gesto agrio y desabrido, más propio del invierno frío y húmedo de nuestra ciudad en nuestros carteles de fiestas. Igual por eso me gustó la premisa de que en esta novela le mataran nada más comenzar la historia.
Miguel escribe bien. Es ágil con la forma de expresarse y eso hace que la novela resulte agradable de leer. Recorremos los sanfermines desde el almuerzo entre amigos previo al chupinazo hasta el pobre de mí enfrascados en las pesquisas de Rafael Echarte, un abogado que a pesar de haber cumplido ya los 40 años está empezando porque se ha dedicado durante mucho tiempo a la docencia. Al principio no sabía que pensar del protagonista, a pesar de ser sociable, me resultaba demasiado solitario; no se le pone un nexo sólido, en realidad, hasta su relación con el jefe de la Policía Municipal que hace de acompañante/pareja particular. Me ha gustado la relación entre ellos. También la velada expectativa que se va generando con la periodista, seguramente porque, como Miguel me dijo cuando se leyó LA PROPOSICIÓN DE CAROLA al final nuestros libros tienen ahí detrás una historia entre periodista/abogado...
"El asesinato de Caravinagre" es una novela policiaca de corte clásico, aunque Miguel tiene sus dudas con eso de las características de los géneros. En cualquier caso, desvelaros mucho más sobre una novela de intriga sería imprudente, así que solo deciros que os lo leáis, que merece la pena; que habla mucho de Pamplona y nuestras características y eso que en principio pensé que podía ser un lastre, a partir del segundo capítulo enriquece la historia y le da poso, profundidad e interés. Tal vez a algunos les ayude a entendernos un poco mejor fuera de nuestras imaginarias fronteras de pamplonautas con paraguas.
Os recomiendo esta novela. Pasaréis un buen rato acompañando a Rafael por sus pesquisas e intrigas que ni él tiene claro hacia donde le están dirigiendo. Él no es un personaje seguro, monolítico, al estilo de los heroes o detectives a los que solemos estar acostumbrados. Ahí radica su encanto. En la constatación de que, en realidad, era cierto que la verdad siempre tiende a ser poliédrica.
Y solo diré, para terminar, que aunque Miguel seguramente no lo pretendía, en el fondo de cualquier novela siempre subyace eso tan francés de "Cherchez la femme".
Una lectura que debéis tener en cuenta este verano si queréis conocer Pamplona, si pensáis en disfrutar de los sanfermines desde la distancia o, simplemente, si estáis buscando una novela de intriga que os haga seguir leyendo hasta descubrir como se resuelve el conflicto que plantea.
Hasta aquí puedo leer. Vosotros, en cambio, podéis sumergiros con confianza en sus 300 páginas.
domingo, 7 de junio de 2015
PROYECTO 30 (XIII): MAYO
Por fin hemos llegado al final de esta aventura. Bueno, casi el final: la semana que viene haré un post de cierre con los 12 collages que reflejan estos 365 días.
Me enredé en el proyecto 30 en el mes de mayo de 2014.Estaba probando cosas nuevas y me habían dicho que era una fantástica manera de constatar el paso de la vida y que, en cada momento hay siempre grandes cosas que se deben recordar en el futuro y marcan hitos en nuestra historia. EL proyecto 30 es, además, una forma de ser constante y decían que había que intentarlo al menos durante un mes para poder acostumbrarte a cumplir los objetivos, a hacer las cosas sostenidas en el tiempo, a dejar de lado los impulsos y demostrar que todo lo que merece la pena se puede sostener en el tiempo hasta hacer un conjunto coherente.
No me he quedado solo en un Proyecto 30. Aquí estoy con el último capítulo del proyecto 365 (en realidad, 366 ya que elegí como fecha señalada mi cumpleaños y he cerrado también ese día...).
Es curioso porque lo mismo que al principio me costó ahora me está costando no hacer cada día la fotografía de rigor. De hecho, la mayor parte de los días las sigo haciendo, aunque ahora sepa que no las quiero utilizar para nada.
Por eso he decidido enredarme esta vez en un proyecto 52 y, posiblemente, en uno de autorretratos para tomar conciencia de nuestro envoltorio. Os lo iré contando. Y os contaré también si sirve para algo, para desarrollar algún músculo, para ser más conscientes, para trabajar la felicidad.
Y, ahora os dejo con mayo: mi mes. Desde niña mi madre me explicó que era el mes de las flores pero que, además yo había nacido el último día porque todo el mes, enterito, era mío. Me leía un cuento cada noche de mayo. Solo las noches de mayo. Lo recuerdo muy bien. Y este mes de mayo ha sido increíble: empezando en Sevilla, siguiendo por un concierto remember de nuestras épocas de bye bye, continuando por la llegada del sol, el cumpleaños de Irai, el de Iruña, su graduación, cena con las amigas, disfraces de los niños para la fiesta del cole, elecciones, magras con tomate, presentación literaria , finalmente, mi cumpleaños, por supuesto. Un gran mes.
Me enredé en el proyecto 30 en el mes de mayo de 2014.Estaba probando cosas nuevas y me habían dicho que era una fantástica manera de constatar el paso de la vida y que, en cada momento hay siempre grandes cosas que se deben recordar en el futuro y marcan hitos en nuestra historia. EL proyecto 30 es, además, una forma de ser constante y decían que había que intentarlo al menos durante un mes para poder acostumbrarte a cumplir los objetivos, a hacer las cosas sostenidas en el tiempo, a dejar de lado los impulsos y demostrar que todo lo que merece la pena se puede sostener en el tiempo hasta hacer un conjunto coherente.
No me he quedado solo en un Proyecto 30. Aquí estoy con el último capítulo del proyecto 365 (en realidad, 366 ya que elegí como fecha señalada mi cumpleaños y he cerrado también ese día...).
Es curioso porque lo mismo que al principio me costó ahora me está costando no hacer cada día la fotografía de rigor. De hecho, la mayor parte de los días las sigo haciendo, aunque ahora sepa que no las quiero utilizar para nada.
Por eso he decidido enredarme esta vez en un proyecto 52 y, posiblemente, en uno de autorretratos para tomar conciencia de nuestro envoltorio. Os lo iré contando. Y os contaré también si sirve para algo, para desarrollar algún músculo, para ser más conscientes, para trabajar la felicidad.
Y, ahora os dejo con mayo: mi mes. Desde niña mi madre me explicó que era el mes de las flores pero que, además yo había nacido el último día porque todo el mes, enterito, era mío. Me leía un cuento cada noche de mayo. Solo las noches de mayo. Lo recuerdo muy bien. Y este mes de mayo ha sido increíble: empezando en Sevilla, siguiendo por un concierto remember de nuestras épocas de bye bye, continuando por la llegada del sol, el cumpleaños de Irai, el de Iruña, su graduación, cena con las amigas, disfraces de los niños para la fiesta del cole, elecciones, magras con tomate, presentación literaria , finalmente, mi cumpleaños, por supuesto. Un gran mes.
domingo, 24 de mayo de 2015
SEMANITA MOVIDITA
Hola soy Ilia, y esta semana me voy a volver loca. Mejor empiezo por el principio:).
-LUNES: Cumpleaños de Iruña, cumplió 18 años además de examen en música tuve que estar hasta las tantas en el bar donde celebramos el cumpleaños de mi hermana mayor, con toda mi familia. Al día siguiente tenia clase y estaría agotada...
-MARTES: Tenia toda la razón estaba agotada, pero no mucho más.
-MIÉRCOLES: Yo tenia un recital de piano pero mis padres no vinieron porque tenían la graduación de mi hermana. Encima al día siguiente tenia 2 exámenes y me habían puesto tarea a más no poder y mi mochila pesaba 999.999.999.999 toneladas, asi que fui a casa de mi abuela a dormir pensando en que al día siguiente las cosas iban a ser complicadas.
-VIERNES: Fue Santa Joaquina me lo pase genial y fui de motera, aunque mucha gente me preguntaba si no iba de una cantante que se llamaba Ami Winehouse y que por lo visto está muerta. Además a la tarde tuve el cumpleaños de una amiga y como ibamos disfrazadas le pedí a mi madre que me pintara los ojos y un lunar encima de la boca para parecerme a la cantante esa. Cuando volvimos a casa por la noche cenamos pizza, así que casi fue el día perfecto.
-SABADO: Nada especial fui a mi pueblo y nacing else.
-LUNES: Cumpleaños de Iruña, cumplió 18 años además de examen en música tuve que estar hasta las tantas en el bar donde celebramos el cumpleaños de mi hermana mayor, con toda mi familia. Al día siguiente tenia clase y estaría agotada...
-MARTES: Tenia toda la razón estaba agotada, pero no mucho más.
-MIÉRCOLES: Yo tenia un recital de piano pero mis padres no vinieron porque tenían la graduación de mi hermana. Encima al día siguiente tenia 2 exámenes y me habían puesto tarea a más no poder y mi mochila pesaba 999.999.999.999 toneladas, asi que fui a casa de mi abuela a dormir pensando en que al día siguiente las cosas iban a ser complicadas.
-JUEVES: Los dos exámenes creo que me salieron bastante bien pero estaba nerviosa por la fiesta de Santa Joaquina. A la tarde fui a música y, cuando volví a casa estuvimos probando a hacer este peinado:
-SABADO: Nada especial fui a mi pueblo y nacing else.
-DOMINGO: Primera vez que Iruña vota. Había muchisima gente haciendo fila para votar y mi madre me ha dejado meter sus papeletas en las urnas. Después de que los 3 mayores voten nos vamos a tomar un pote con el resto de la familia.
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